Cómo limpiar un plato de ducha de resina

La limpieza de los platos de ducha de resina no supone un proceso complicado, pero hay que tener una serie de pasos y recomendaciones en cuenta a fin de realizar el proceso de la mejor manera posible.

limpiar un plato de ducha de resina

Lo primero que os sorprenderá es que el método más recomendable para quitar manchas requiere solo de unas sencillas herramientas que posiblemente ya tengamos en casa y no haya que comprar. Nos referimos a una bayeta, agua y una dosis de jabón neutro que nos ayude a limpiar sin producir ningún tipo de abrasión en la superficie del plato de la ducha. Si no tenemos una bayeta limpia o preferimos una de las alternativas, las posibilidades a las que podemos recurrir son una esponja o un trapo, intentando que no se trate de una tela que resulte demasiado áspera o que deje pelo, porque no estaremos ayudando mucho al proceso de limpieza.

Cuando ya tengamos la bayeta empapada con agua y jabón, limpiaremos la superficie de una manera normal. No hace falta que sigamos ningún tipo de proceso adicional respecto a lo que hacemos simplemente por lógica. Ahora bien, es posible que se dé el caso en el que el plato de ducha de resina no quede suficientemente limpio u os fijéis en que tiene algún tipo de mancha o elemento que no desaparece simplemente con nuestra primera recomendación. En ese caso tendríamos que pasar al plan B tal y como veremos en el siguiente apartado.

Productos para limpiar platos de ducha de resina

El plan B se trata de un proceso de limpieza más exhaustivo en el cual utilicemos remedios caseros o productos especializados. El problema es dar una recomendación determinada, dado que cada marca de platos de ducha tiene unas características y tal y como han probado los expertos, las reacciones de estos remedios dependen en su eficacia del tipo de plato en el que se hayan aplicado. Por ello será recomendable consultar al fabricante a fin de recibir información precisa sobre por cuál método utilizar para conseguir aportar al pie de ducha negro el mejor resultado.

Las opciones más caseras incluyen el uso de lejía diluida o vinagre, que normalmente tienen una buena tasa de éxito y de aceptación por parte de los propietarios de este tipo de duchas. También podemos recurrir a algunos de los productos comerciales de limpieza más conocidos, entre ellos marcas como Don Limpio, Viakal o KH-7. Su tasa de éxito depende de la afinidad que tengan los componentes de cada uno de estos productos de limpieza con el tipo de marca que haya sido responsable de fabricar nuestro plato de ducha. Por ello la importancia de preguntar a la empresa en cuestión tal y como mencionábamos. En cualquier caso, podemos hacer pruebas, pero siempre con cuidado para no terminar dañando la superficie.

Otra opción podría ser el uso de químicos más agresivos, como es el caso del salfumán o el amoníaco, pero lo que estaríamos haciendo con ello sería arriesgarnos a dañar la capa de Gel-Coat que tiene el plato de ducha. Es posible que con estas opciones apreciemos que el resultado final es de limpieza y brillo, pero al mismo tiempo estaremos afectando a la durabilidad de la ducha, lo que hace que sea una opción poco recomendable.

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